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Evite estos alimentos inflamatorios si tiene fibromialgia, artritis o dolor muscular

Los alimentos inflamatorios son aquellos que promueven y causan mayor inflamación en todo el cuerpo. Los procesos inflamatorios son el punto de partida de múltiples enfermedades y agravan los síntomas de la fibromialgia, la artritis y el dolor muscular.

Actualmente, el dolor es la afección más tratada por médicos y especialistas. Todos conocemos a alguien que sufre de dolor casi crónico, o incluso nosotros mismos lo padecemos. Los analgésicos y los antiinflamatorios no esteroideos son los medicamentos más vendidos en todo el mundo. Es poco probable que esta tendencia se revierta en los próximos años.

Sin embargo, nuestra dieta sigue siendo deficiente y rica en alimentos inflamatorios. Aunque todos creemos que el dolor articular solo puede ser causado por la artritis, decenas de enfermedades pueden diagnosticarse en un cuerpo inflamado. En resumen: inflamación = dolor. Los procesos inflamatorios en nuestro cuerpo son la causa principal de muchas enfermedades, pero ¿cuál es el origen de la inflamación?

5 alimentos inflamatorios que debes evitar

Aunque los médicos recetan analgésicos, es recomendable comprender la causa raíz de la inflamación y detener cualquier proceso. Los analgésicos alivian las molestias, pero no las curan. Hipócrates dijo: «Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento». Si sufres de dolor articular, dolor muscular o cualquier tipo de fibromialgia, es muy importante que elimines estos alimentos inflamatorios de tu dieta diaria.

1. Azúcar.

El azúcar refinado y los alimentos altamente procesados (comidas instantáneas, snacks, comida chatarra, etc.) son los peores alimentos para el dolor articular y muscular. Los alimentos azucarados o procesados (que no siempre lo son) son alimentos inflamatorios porque irritan significativamente el tracto gastrointestinal, donde se encuentra gran parte de nuestro sistema inmunitario. Los expertos creen que la inflamación crónica se origina en el intestino.

2. Alcohol.

Como hemos visto cientos de veces, el alcohol es tóxico para el cuerpo y, una vez que entra en el torrente sanguíneo, el cuerpo inicia múltiples procesos para eliminarlo. Si bien puedes beberlo esporádicamente, recuerda hacerlo con moderación. El exceso es el peor enemigo del dolor: daña la flora intestinal, promueve el crecimiento de hongos y dificulta la capacidad del cuerpo para desintoxicarse. Esto se debe a que el alcohol, por naturaleza, es una molécula de azúcar combinada con una molécula de grasa.

3. Cereales.

Los cereales en sí no son alimentos inflamatorios. El problema es que, por lo general, son más difíciles de digerir, y si tienes alguna sensibilidad estomacal (por leve que sea), pueden empeorar tu afección y contribuir al síndrome del intestino permeable. Este se considera inflamatorio cuando la sensibilidad al gluten agrava el problema. Recuerda que no es necesario ser celíaco para ser sensible a esta proteína; también puede presentarse en casos leves.

Todo esto se agrava si añadimos el ácido fítico y las lectinas presentes en muchos cereales. Ambos impiden la absorción de calcio, magnesio y otros minerales esenciales.

4. Aceites vegetales refinados.

Los alimentos inflamatorios más comunes del grupo de los aceites son la canola, la soya y el maíz. Contribuyen a la inflamación porque suelen tener ciertas modificaciones genéticas que dificultan su digestión. Normalmente se encuentran en comidas de restaurantes o como ingredientes de alimentos refinados. ¡Intenta evitarlos!

5. Productos lácteos pasteurizados.

El 75% de la población mundial padece intolerancia a la lactosa. Es evidente que algunas personas la toleran tan levemente que no presentan síntomas visibles. Sin embargo, ciertos procesos en el organismo provocan inflamación. Los productos lácteos pasteurizados se consideran alimentos inflamatorios que favorecen el dolor articular o muscular.

Algunas investigaciones muestran que la mayoría de las personas con sensibilidad al gluten también tienen problemas para consumir productos lácteos. Esto se debe a que las vacas se alimentan con gluten, que contiene muchas hormonas y sustancias químicas que luego se transfieren a la leche. La caseína láctea es una proteína que puede actuar de forma similar al gluten al entrar en el organismo.

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