Es común que las personas con fibromialgia sean muy sensibles a los sonidos, el tacto, la luz, los olores y el clima. Sienten como si todo a su alrededor se hubiera trastocado.
Se cree que estos efectos surgen porque ciertas sustancias en el cerebro amplifican las señales del exterior y porque el sistema nervioso autónomo tiene un mal funcionamiento que impide que funciones como la homeostasis regulen las sensaciones.
Cuando se sufre de fibromialgia, el cuerpo reacciona de forma exagerada a los estímulos externos, se encuentra en constante alerta máxima y la ansiedad se agrava cuando varias de estas sensaciones se combinan a la vez. Puede llegar a ser realmente abrumadora.
La sobrecarga de estímulos suele provocar ataques de confusión, miedo, ansiedad y pánico.
Veamos cómo afecta la sensibilidad excesiva a las personas con fibromialgia:
SENSIBILIDAD A LA LUZ
Algunos pacientes con fibromialgia sienten la necesidad de usar anteojos oscuros cada vez que salen y prefieren mantener la luz tenue en el interior; se sienten incómodos frente a la pantalla del televisor o la computadora (especialmente cuando están en una habitación oscura); tienen dificultad para conducir cuando hace sol, etc.
Cuando se enfrentan a un estímulo luminoso, las personas con fibromialgia experimentan dolor ocular, malestar e incluso pueden desarrollar fuertes dolores de cabeza.
SENSIBILIDAD A LOS SONIDOS
Un sonido fuerte, repetitivo, repentino o molesto puede provocar mucha irritabilidad, con dolores corporales, de cabeza y náuseas. Esto suele impedir la presencia en lugares públicos o con muchos sonidos que requieren atención.
Las personas con fibromialgia no pueden ignorar los sonidos que las rodean, ya que el cerebro capta y amplifica incluso el ruido más pequeño e insignificante.
Hace poco, estaba sentada en un restaurante de comida rápida y un pitido me mantuvo despierta por largos ratos. No podía concentrarme en lo que decía mi esposo. Con cada pitido, me sentía cada vez más agitada; era casi como si una corriente eléctrica recorriera cada nervio de mi cuerpo.
SENSIBILIDAD AL TACTO
Las personas con fibromialgia experimentan frecuentemente alodinia, que es una sensación de dolor producida por un estímulo que normalmente no causa dolor, por ejemplo, una caricia.
Este problema se debe a un mal funcionamiento de los nociceptores (receptores del dolor en nuestro cuerpo), que envían una señal al cerebro de que casi cualquier sensación es dolorosa; la piel se vuelve hipersensible.
Las personas con fibromialgia suelen sentir dolor al exponerse al viento, al ser abrazadas o acariciadas, al cepillarse el cabello e incluso al usar cierto tipo de ropa (apretada, con ciertas telas, texturas y formas, etc.). Si las personas con fibromialgia
sufren un moretón, un corte o una raspadura, pueden continuar sintiendo dolor en la zona afectada después de un largo período de tiempo, incluso si la lesión ya ha sanado.
SENSIBILIDAD A LOS OLORES
La fibromialgia no sólo te hace sensible a los olores “desagradables”, sino que también puede tener un efecto negativo, incluso cuando se trata de olores comunes.
Algunas personas tienen sensibilidad química múltiple, que es una condición en la que se genera una respuesta anormal contra muchos agentes químicos sintéticos.
Las personas con fibromialgia pueden experimentar mareos, náuseas, dolores corporales, de cabeza, de estómago y de garganta durante actividades como bañarse (ya que se utilizan diversos productos con diferentes aromas: jabón, champú, cremas de afeitar, etc.); al recorrer los pasillos del supermercado con productos de limpieza o perfumes; al limpiar la casa; al ir a la gasolinera; al convivir con personas que usan perfume o fuman, etc.
En algunas personas la sensibilidad es tal que pueden adivinar lo que comiste por la mañana, si bebiste alcohol o te bañaste.


